viernes, 12 de octubre de 2012

Al Abuelo (escrito de Jorge Maass)

Al Abuelo

Hoy estoy sola o casi sola, pero no abandonada a mi suerte, me mantengo en pie orgullosa. Los años han pasado sobre mí y después de un crecimiento largo y lleno de historias y aventuras, mi vida se encierra en una monotonía apenas rota por algunas pequeñas reparaciones para mantener una apariencia digna; A mis adentros, con movimientos lerdos, mientras pintan y escriben sus memorias, dos adultos mayores esperan ansiosos la visita eventual de alguno de sus hijos con la algarabía de alguno de sus 30 nietos. Pero aun, conservo en mis paredes orgullosamente erguidas, aquellas imágenes de quienes me han habitado, de quienes crecieron aquí y de los momentos más bellos que con amigos y parientes que frente a mí, hubo a lo largo de esta existencia. Los árboles, han crecido y su sombra me ha obscurecido y enfriado, pero no he perdido mi calor de hogar. Mis habitaciones vacías del ruido de los niños, ansían la visita de los que viven fuera de la ciudad y vengan a desordenar, a desempolvar y a romper el eco del sol que reverbera en sus paredes o detener el ruido cristalino de la lluvia que se ahoga en sus muebles y alfombras, convirtiéndome en memoria y en la memoria que de mí se tenga.

1957, año en que me empezaron a construir en un solar al sur oeste de la ciudad, casi deshabitado, pues la colonia empezaba apenas a poblarse de colonos que huían del bullicio de la gran ciudad y que hoy (casi sesenta años después), se encuentra en medio de edificios y vías rápidas, casas sin jardines, automóviles y camiones ruidosos y contaminantes.

Para el ocaso de mi vida útil, me había convertido en una enciclopedia de vivencias y recuerdos en el que el tiempo va dejando huellas indelebles de historias, que algunas, llegaron al estremecimiento, pero también, muchas que formaron el carácter y la personalidad no sólo de mis habitantes sino también de muchos que pasaron por mí, a lo largo de los diferentes periodos de formación y crecimiento de la familia peculiar que me ocupaba.

Crecí al ritmo de ellos; Vi nacer a más de la mitad de sus miembros mientras yo lo hacía en número de habitaciones que me conforman; Todos y cada uno participó poniéndome algunos ladrillos, cables eléctricos, tuberías hidráulicas, etc. y vi cómo fueron ocupando mis diferentes áreas conforme las iban terminando; Estuve con ellos cuando rieron o lloraron, cuando jugaron o pelearon, cuando soñaron y desearon, cuando ilusionaron y creyeron, cuando lucharon y lograron; Pero también estuve con ellos cuando cada uno estuvo solo, en la intimidad del encierro de alguna habitación, realizando sus actividades más personales o meditando, escribiendo o leyendo, en la ociosidad o la productividad o haciendo alguna travesura de la que no querían que los sorprendieran mientras yo, me ocupaba de darles cobijo en una especie de complicidad que les daba seguridad.

Con ellos viví fiestas, reuniones, cenas o cuanta actividad social se les ocurría, en compañía de sus amigos o familiares; También, los vi enfermar y recuperarse; A todos los escuché hablar, discutir, negociar, insultar, apoyar y decir palabras de alientos y así, los protegí ante las inclemencias del mundo, pero juntos, gozando todo lo bello que la vida ofrece.

Sí, adivinaron, soy la casa, pero no una casa cualquiera, sino la casa de Ajusco, la que se volvió el hogar de muchos, los que me construyeron y habitan, y de los que de una forma u otra, tuvieron que ver con esta familia. Y por todo lo que viví con ellos, podría contarles una gran cantidad de sucesos de los que fui testigo.

Corría el verano de 1974. Durante la década anterior, el mundo empezó a acelerarse en todos sentidos, esto es, social, política, ideológica y económicamente se gestaban muchos cambios como: La corriente de liberación femenina; Los hippies y el amor libre; La indefinición de los países por el sistema social que debían adoptar (socialista, capitalista, comunista, liberal, etc.); El inicio de la televisión; El viaje a la Luna; La creación y desaparición de nuevos países que redefinían la distribución política del orbe, entre muchos cambios más. Todo esto, como es lógico, afectaba de manera consciente o inconsciente a todo ser del planeta.

Aunque muchos no lo entendieran, vivían los cambios que en la vida diaria se daban y, como todo ser que pretende pertenecer a un grupo social, se veía obligado a seguir las nuevas reglas, muchas indefinidas, que la sociedad imponía. A esta generación de personas que se encontraban formándose por estar en su adolescencia, yo les llamo la generación del “jamón del sándwich”.

Pues bien…, mis habitantes, sus amigos y yo, no escapábamos a estos cambios, pues todos nos encontrábamos precisamente en esa época tan convulsiva de la historia del planeta, pero también, en ese periodo de la vida del hombre en que empieza a definirse como persona, la adolescencia, (ya que el más chico Juan, contaba con apenas 9 años y el mayor de ellos Roberto, rondaba los 21 o 22).

Diez inquietos seres que heredaron las muchas ganas de vivir, hacer y disfrutar todo lo que les rodeaba, que aprendieron a su modo, unos más y otros menos, a analizar y razonar todo o casi todo lo que se les ponía en frente para después regodearse con ello. Roberto: el mayor, formal y estudioso, prudente y analítico por instinto, todo un intelectual en potencia, que terminó dominando tres idiomas (incluyendo el materno) , ejecutor con destreza de dos instrumentos musicales y doctorándose en una de esas carreras que para cualquier otro cristiano de a pie hubiera tenido que empeñar su vida por un par de neuronas más y que a Robi (como le apodábamos) y a Guillermo (el séptimo de ellos) les sobraban; El segundo, Javier: (como dicen en el pueblo de mi mujer, con lombrices en el cuajo) pues nunca paraba, siempre buscando que hacer o a quien molestar, creativo y curioso, visceral y habilidoso; Lilia, tierna, callada, muy sensible, ingenua y soñadora; Manolo, responsable y alegre, analítico, emprendedor y amiguero; Margarita, tremendamente alegre e inquieta, romántica, aterrizada, muy amiguera y estudiosa; Jorge, alegre, inquieto y visceral, soñador y sensible; Guillermo, condescendiente, ingenuo, soñador, sensible y empático y como dije antes, otro al que le sobraban neuronas, lo que también ha sabido aprovechar; Ricardo, creativo, tranquilo, racional y habilidoso; Luis: emprendedor, soñador, audaz y ambicioso; y por último, el más pequeño, Juan: observador, práctico, analítico y racional), diez hijos formaban la gran familia que me habitaba, más los padres (el Dr. Roberto, que desde siempre fue jefe, lo que le formó un semblante afable pero que siempre inspiraba admiración y respeto, alegre, muy culto, inquieto y de carácter visceral que reprime con el raciocinio para lograr imponer el respeto que necesitaba para ejercer su papel de jefe en el trabajo y de padre en la casa, pero siempre cariñoso, aunque no muy expresivo, excelente y perene maestro de todo o casi todo, hábil, diestro y creativo, buen conversador y muy querido y admirado por todos los que lo rodean, honesto, seguro de sí mismo e inquebrantable en los procesos a realizar fuere cual fuere, o tratase de lo que se tratara; y cerrando con broche de oro, Lilia: esposa y madre, bella, inteligente, creativa, muy despierta, ávida por aprender y vivir, cariñosa y con objetivos muy claros, entregada, prudente, muy afable (nunca vi que perdiera el estilo), y todos ellos, seguidos siempre por los agregados que nunca faltaban y que siempre fueron acogidos con cariño, como un hijo o un hermano más en ésta nuestra gran familia.

Jorge Maass M.

lunes, 27 de agosto de 2012

El remedio a la pobreza (parte 1)


EL REMEDIO A LA POBREZA
(Primera parte)
 
 No es fácil hablar de la pobreza. En esta época todo político parece interesarse en remediarla. Y para ello  se hacen proposiciones más o menos inteligentes y eficaces. En la agenda de las Naciones Unidas el remedio a la pobreza ocupa uno de los primeros lugares, ya que reconoce que en el planeta existen 1200 millones de personas con pobreza extrema. Lo cierto es que no se conocen remedios simples para este problema porque sus causas son múltiples.  La misma definición del término "pobreza" no es tan fácil a pesar ser un asunto tan discutido. Sin embargo creo que estaríamos de acuerdo en que un pobre es “una persona que tiene una o varias necesidades sin poder disponer de medios para remediarlas por su propio esfuerzo".
Cualquier necesitado intenta en  primera instancia satisfacer por si mismo sus propias necesidades, y solo cuando le es imposible busca ayuda ajena. Algunos  piensan que con dinero se puede siempre lograr resolverlas, pero recordemos que el dinero solo da solución a unas y no siempre, porque el dinero es para comprar objetos o servicios y satisfacer una necesidad no siempre demanda comprar algo o pagar la ayuda de un profesional.
Si definimos a un pobre como un ser humano que no encuentra solución a sus necesidades, entonces tendremos que confesar que todo ser humano ha sido pobre en algún momento de su existencia, porque todos hemos tenido épocas en las que se nos han acumulado las necesidades insatisfechas y otras en las que estamos en camino de solucionarlas con mas o menos rapidez.
La vida es un continuo confrontar necesidades y un constante intento de darles solución. Si reflexionamos sobre nuestro diario quehacer, veremos sin lugar a dudas que casi todas nuestras actividades cotidianas van dirigidas a dar solución a necesidades tales como comer, transportarnos, vestirnos, asearnos, curarnos, relacionarnos con nuestros semejantes, descansar, cumplir nuestros deseos, etc. En pocas palabras, sabemos que tenemos que trabajar para resolver los problemas de nuestra supervivencia, unos más urgentes que otros, pero todos problemas al fin. Habitualmente, las necesidades y las dificultades ante las que nos vemos son ya conocidas,  estamos familiarizados con ellas y sabemos como darles salida, pero en ocasiones se nos presentan necesidades que superan nuestra capacidad de solución y es entonces cuando sentimos y nos confesamos que somos pobres en alguna medida.  Ser pobre es por tanto, materia de grado y todos lo somos, unos más otros menos, en cada momento de nuestra vida y no tiene caso hacer de los pobres una clase social.

Roberto Maass E.

sábado, 28 de julio de 2012

Reflexiones sobre el disfraz


REFLEXIONES SOBRE EL DISFRAZ

El disfraz es notable. Como todo ser humano, posee una innata tendencia a disfrazarse. Desde la temprana niñez los infantes quieren representar algo que no son. Una de las grandes industrias entre nosotros es la hechura y venta de toda clase de disfraces. Las niñas saben perfectamente que por su edad y su tamaño no pueden razonablemente creerse adolescentes, pero pese a esta convicción, hacen lo único que es posible hacer, disfrazarse de “Blancanieves” de “la Bella” o de algún otro personaje atractivo de los cuentos infantiles. Los niños, por su lado, quisieran ser alguno de los héroes que aparecen en las caricaturas o en la pantalla televisiva. Se venden para ello trajes de “El Zorro” con todo y sus obligados accesorios: la espada, el antifaz y el látigo y por supuesto, un sombrero cordobés. Si les atrae la figura del “Enmascarado de Plata”, hacen que sus padres les compren el atuendo correspondiente en el mercado, en donde seguramente encontraran los utensilios indispensables para sentir que recorren su barrio deshaciendo entuertos y buscando el “bien” de aquellos miserables olvidados del destino o también castigando sin piedad a cualquier malhechor que aparezca ante su vista.
Pero no se crea que este fenómeno sea solo atributo de la corta edad. Todos los adultos también nos disfrazamos. Las señoritas en edad de merecer, para anunciar lo apetitoso de su figura y los hombres para mostrar su hombría, su distinción y sobre todo, su unicidad. Nunca en la historia se había visto el espectáculo ahora de moda entre jóvenes de ambos sexos: el vestirse como mendigos con ropa que en otros tiempos, sería difícil de persuadir que aparecieran en público los mismos pordioseros.
Todos queremos aparentar lo que no somos. Santa Teresa decía con una simple frase lo que significa ser humilde y definía  esta virtud señalando que “La Humildad es la verdad”. En otras palabras “Decir y aparentar lo que verdaderamente somos, sin disfraces.
Roberto Maass E.

lunes, 16 de julio de 2012

Vivir en ausencia


        El pasado 4 de Julio del 2012, se le hizo al Abuelo Roberto un homenaje en la Academia Nacional de Medicina.
La Dra. Alicia Graef S., presentó la trayectoria del Abuelo y al final el verso que a continuación les mando.

Vivir En Ausencia
             Se es mientras se ocupa un lugar en el espacio,
al morir, el espacio se cierra,
como una herida se sana,
Que aprieta sus labios y cura despacio.
        ¿Por qué no respetar el espacio dejado?,
¿Por qué no dejar vacío lo que estuvo ocupado?,
¿Por qué al morir el ser se convierte en palabras?,
¿Por qué en letras de imprenta?
  Es tu enorme legado,
la desinteresada herencia,
lo que a la ciencia dejaste,
lo que perdura en esencia.
          Una nueva aventura en realidad empieza,
energía y materia que con nueva fuerza
se transforma y da nueva vida,
dan equilibrio a la cruel naturaleza.
 Dr. Carlos Lavalle.

sábado, 26 de mayo de 2012

El espejo


EL ESPEJO

 PRIMERA PARTE


Roberto Maass Escoto


               Para cualquier persona, el uso de un espejo es un acontecimiento cotidiano. ¿Qué mujer se atreve a salir a la calle sin echar una última ojeada a ese espejo que todo hogar posee en la alcoba o en su cuarto de baño, por humilde que éstos sean, y aun cuando su casa se redujera a un sólo “aposento familiar”?

 Verse y contemplarse a sí mismo, únicamente pudo hacerlo el hombre primitivo reflejando su cara en el agua quieta, pero debemos reconocer las limitaciones prácticas del sistema para uso doméstico, Además, si el agua no es quieta entonces la imagen se deforma, lo cual, en la vida práctica, hace aún más inconveniente el método.

 Tampoco se debe olvidar que el ansia de guardar imágenes no solo de nosotros mismos sino también de los espectáculos que se desarrollan fugazmente ante nuestros ojos, nació con la especie humana. En las cuevas de Altamira, al norte de España y en otros muchos lugares, se guarda evidencia de la manera con la que esa inclinación nata de nuestra especie se manifestaba miles de años atrás,
 
No se crea, sin embargo que los espejos, como los conocemos ahora, son fruto del ingenio del hombre en los últimos siglos. En los museos pueden admirarse espejos hechos hace tres mil años. Los conocieron las mujeres egipcias, etruscas y latinas y estaban fabricados con láminas de metal pulido y abrillantado. No fue sino hasta el siglo XVIII que se descubrió la técnica del azogue de láminas de vidrio para la fabricación de espejos.

 Los usos de los espejos son infinitos. Esto es evidente para cualquiera, pero también es cierto que su empleo más común es para contemplarnos a nosotros mismos, aunque también en nuestra época, disponemos de otro recurso igualmente eficaz, si bien para muchos no tan accesible: la cámara fotográfica, en sus dos versiones: la que nos ofrece imágenes fijas y la de video que nos permite retratar personas y objetos en movimiento.

 Nunca en la historia de la humanidad, hasta hace aproximadamente cien años, fue posible que el hombre común de la calle disfrutara de la posesión de una cámara fotográfica personal y con ella,  obtener a su placer imágenes permanentes de los espectáculos que se ofrecían a sus ojos y, sobre todo, de aquello que ha sido siempre tan importante y deseado para cualquier humano: un retrato: de sí mismo y de sus seres queridos, imágenes que se paralizan en el tiempo y que puedan guardarse  para la posteridad.

 Hemos de reconocer que antes de la fotografía, solo era posible obtener imágenes  permanentes de lo que se veía pintándolas sobre tela u otro material, o  esculpiéndolas en mármol o en algo equivalente, lo que constituía la única manera de contemplar la efigie de alguien, más allá de la muerte, privilegio del que gozaban solo gentes bien acomodadas económicamente.

No fue, sin embargo, sino en la primera mitad del siglo XX en que alcanzaron madurez y popularidad tanto la fotografía doméstica como la cinematográfica no profesional, ahora como artículos hogareños, permitiendo así coleccionar permanentemente imágenes de cualquier evento personal o social, tal como los rostros y las escenas de la vida familiar y así disponer de registros visuales que mostraran cómo iban evolucionando a través de los años nuestra casa y sus habitantes.

Ahora, volviendo a los espejos, recordemos que además de los planos, existen algunos que deforman la imagen del que se ve en ellos. Esto acontece cuando  en algún lugar de su superficie tenga una convexidad o alguna depresión: en tales casos nos veríamos en él  exageradamente gordos o nos contemplaríamos increíblemente delgados. No podríamos reconocernos. Pero cualquiera sabe que eso no debe ser motivo de inquietud, porque el cambio solo afecta a la imagen. El original permanecerá intacto, tal como es. Sería solamente causa de risa, para todos los que lo vean. Todos sabemos que una cosa son las imágenes u otra la realidad de lo que reflejan. Por tanto, si hemos de aceptar a Tomás de Aquino, cuando nos asegura que la verdad es la adecuación de una imagen con la realidad que representa, solo la imagen obtenida en un espejo plano, podría ser calificada como verdadera en forma y apariencia. Ninguna mujer utilizaría para su arreglo personal un espejo deforme, solo tendría fe en uno plano.

La difusión de la fotografía y de la imaginería digital, no han hecho perder ni un ápice  la popularidad al espejo personal. A través de los años, aún persiste en el ser humano el goce de verse tal como sus semejantes lo ven, no solo en la quietud y el reposo, sino también en sus momentos de actividad y dinamismo, como podemos ahora hacer mediante el empleo de una cámara de video.

Podríamos preguntarnos, ¿Qué pasaría si con la ayuda de una de estas pequeñas cámaras digitales grabáramos subrepticiamente la conducta de alguien, en el momento de realizar sus cotidianas actividades, como podría ser, pongamos por caso, cuando conversa con sus amigos, o cuando se encuentra muy enojado en contra de alguien, o exaltándose emocionalmente al recibir una noticia agradable. O tal vez en sus momentos de desilusión o depresión o, en general, en aquellas situaciones en los que se ponen de manifiesto espontáneamente su carácter, sus costumbres, su personalidad, su temperamento, etc.?

 Y, ¿Qué pasaría si al día siguiente mostráramos esas grabaciones a la persona así retratada?, ¿Qué reacciones podríamos esperar que se suscitaran en ella?, ¿Cuál sería su respuesta? Ante todo, veríamos sorpresa, porque la oportunidad de verse a uno mismo tal como “otros” nos ven en situaciones parecidas, no se ofrece con frecuencia a un ser humano. Por otro lado, es posible la reacción pudiera ser de enojo, porque de manera oculta y sin contar con una autorización previa, ha visto invadida su privacidad. O bien, ¿no podría ser que se sintiera “avergonzado” de sí mismo? Es muy posible que así sea, porque los humanos tenemos la tendencia a ocultar ante nosotros mismos nuestras miserias y es natural que si éstas son exhibidas, la reacción no se hace esperar: nos da “vergüenza”

Ahora, si por el contrario, la grabación hubiera sido realizada con su consentimiento, ¿No se perdería acaso el elemento de la “espontaneidad”?. También es probable que, si se le avisara poco antes de la grabación, su reacción natural hubiera sido la de “arreglar” su aspecto y su actitud, así como vigilar cuidadosamente su conducta,  para causar una buena impresión en el público que llegara a ver el video. Eso es lo que llamamos “cuidar nuestra imagen”

     Bueno, ahora escapémonos por un momento de nuestras realidades, penosas o no, y pensemos lo interesante que sería disponer de un espejo mágico como el de la madrastra de Blancanieves, al que se le podían hacer preguntas tan intrincadas y difíciles de responder como la de su dueña, al pedirle que declarara cual era la mujer más bella del mundo y esperar que hiciera una encuesta instantánea al respecto. ¡Cómo! ¿Había solamente dos contendientes para el título, ignorando a otras candidaturas posiblemente más hermosas e inteligentes? Recordemos que  la belleza corporal es siempre tan importante como la belleza interior, y en ocasiones, ante una mujer verdaderamente virtuosa, palidecen todas las cualidades estéticas.

Por otro lado, disponiendo de todos esos instrumentos tan familiares como son los espejos, mágicos o no, ¿No servirían solo al único propósito de contestar a todos los humanos y, sobre todo, a las humanas, la eterna pregunta: ¿Cómo me ven los demás? 

A fin de cuentas, el video que nos entregara la cámara digital, ¿No nos daría, al igual que el humilde espejito de tocador la misma respuesta que buscamos? Y ese “espejo electrónico” que es la cámara de video, no nos permitiría además, hacer un juicio detallado sobre nuestro comportamiento dándonos la respuestas a preguntas tales como, ¿De qué modo nos conducirnos en la vía pública?, ¿Qué imagen damos cuando caminamos?  La respuesta no podría ser más pormenorizada:   ¿Cómo me queda este traje?, y ¿esta corbata?, o bien ¿Tengo yo “buen gusto” en mi arreglo personal?, ¿Me conservo acaso tan bien parecido o parecida como cuando era joven?, ¿Son demasiado visibles mis defectos faciales?,   ¿Cuál es el espectáculo que doy cuando estoy comiendo?, ¿Y cuándo me enojo? Así, es seguro que podríamos hacer más y más preguntas de todo género al “video-espejo”.   

Ahora, siendo al mismo tiempo juez y parte, ¿tendríamos la humildad de reconocer el veredicto cuando la evidencia nos resultara desfavorable?, y si así fuera, ¿Cuál sería mi respuesta? En general se presentan dos alternativas. Una es reconocer honesta y humildemente nuestra realidad y buscar una solución inteligente al problema, Pero también puede uno reaccionar emocionalmente y negarnos a admitir esa realidad por el dolor que nos causa y evadirnos, desplazándonos mentalmente de la situación y negándonos a reconocer el resultado del juicio del que fuimos objeto. En este caso podrían esgrimirse argumentos tales como, por ejemplo, “¡Maldito espejo, cómo deforma todo lo que refleja”,  o tal vez,| como  este otro: “¡Es evidente que este espejo siempre me hace verme desde un ángulo inadecuado!”.
 
Continuará

sábado, 28 de abril de 2012

La persona humana (parte 1)


 Roberto Maass Escoto

NOCIONES FUNDAMENTALES SOBRE EL TEMA

1.          Ante todo, podemos afirmar que el ser humano, como cualquier otro ser vivo es, en la realidad, un “individuo”. Ser Individuo significa que es indivisible, que si se lo divide perderá la esencia de su ser. En su realidad todas sus partes contribuyen, poco o mucho al cumplimiento de una función. Si su cuerpo se dividiera, dejaría de constituir un ser vivo íntegro, porque, en su naturaleza, constituye un todo funcional. Y asimismo lo son cada planta y cada animal en particular. Son individuos e indivisibles.
 
2.          La individualidad de cada ser vivo es el resultado y constituye la medida de su grado de complejidad estructural. Esto quiere decir que está formado por un gran número de partes, todas distinguibles y todas diferentes e indispensables, siendo cada una de esas partes “coherente” con las que la rodean y en su conjunto forman un todo funcional. Cada parte posee un lugar propio y contribuye de una manera inequívoca a la función de todo el conjunto. La ausencia de una sola de ellas parte alteraría o suspendería la función del total, por lo que se dice de ellas que son interdependientes, que su funcionalidad depende de que las demás del conjunto funcionen satisfactoriamente.. Por eso puede afirmarse que cada ser vivo constituye en su integridad una estructura “coherente”. La “coherencia” resulta de que el diseño la forma de cada una de su partes exhibe una forma y está colocada en un lugar particular y ya definido de antemano, desde donde cumple una función. Cada hoja de un árbol, cada una de sus raíces contribuyen a mantenerlo vivo. Cuando una estructura se identifica como un sistema “coherente”, con esta palabra se está implicando que el diseño y posición de cada una de sus partes tiene que mantenerse en su forma y su función y que el todo no podría funcionar , y que su ausencia contribuiría, a veces casi imperceptiblemente el cese funcional del conjunto, lo cual demuestra la total dependencia entre cada una y las que la rodean, de modo que si  una no cumple la función que le corresponde, la función de ese ser vivo se vería alterada en cierta medida. Así, cuando cada ser vivo, cuando llega a su madurez, funciona como un “sistema autosustentable” o sea que puede por si mismo alimentarse, crecer, multiplicarse y moverse en el medio en el que se encuentre. Sin embargo, debe también entenderse que, pese a poseer todas estas cualidades, sus funciones tienen un límite. Si se le dividiera, al dejar de ejercer algunas de éstas funciones, perderá su calidad de “sistema auto-sustentable”. y dejará de vivir.
        Sabemos también que cualquier ser humano, a diferencia de otros seres vivos,  puede analizar y entender éstas, sus propias limitaciones y dominarlas,  superándose a largo del tiempo. Esto le ha permitido históricamente prolongar su existencia, controlar sus enfermedades y extenderse, como especie, en su “habitat”. Sin que, por ello deje de ser semejante a los demás en compartir con ellos el hecho de que “viven”, es decir, que “tienen vida”.

miércoles, 18 de abril de 2012

Mensaje de Jesús


Mensaje que recibió Manuel de manos de una voluntaria del hospital, con motivo de su operación.

¿Por qué te confundes y te agitas ante los problemas de la vida?

Déjame el cuidado de todas tus cosas y todo te irá mejor. Cuando te abandones en mí, todo se resolverá con tranquilidad según mis designios. No te desesperes, no me dirijas una oración agitada como si quisieras exigirme el cumplimiento de tus deseos. Cierra los ojos del alma y dime con calma "Jesús, yo confío en Ti".

Evita las preocupaciones, angustias y los pensamientos sobre lo que pueda suceder después. No estropees mis planes queriéndome imponer tus ideas. Déjame ser Dios y actuar con libertad. Abandonate confiadamente en mí. Reposa en mí y deja en mis manos tu futuro. Dime frecuentemente: "Jesús yo confío en Ti".

Lo que más daño te hace es tu razonamiento, tus propias ideas y querer resolver las cosas a tu manera. Cuando me dices: "Jesús yo confío en Ti", no seas como el paciente que le pide al médico que lo cure pero le sugiere el modo de hacerlo. déjate llevar en mis brazos divinos, no tengas miedo, "Yo te amo".

Si crees que las cosas se empeoraron o se complican a pesar de tu oración, sigue confiando. Cierra los ojos del alma y confía. Continúa diciéndote a todas horas "Jesús yo confío en Ti". Necesito las manos libres para poder obrar, no me ates con tus preocupaciones inútiles, sólo lograrás agitarte, angustiarte y quitarte la paz. Confía sólo en Mí abandonándote en Mí. Así que no te preocupes, hecha en Mí todas tus angustias y duerme tranquilamente. Dime siempre, "Jesús yo confío en Ti" y veras grandes milagros, te lo prometo por mi amor.

Pastoral de los enfermos.